31 de mayo de 2015

"La parabola del Elector"..México 7,06,2015

Cada 3 años en México se desata una contienda política que deja a la ciudadanía en medio de ofrecimientos obvios, propuestas imposibles y realidades inocultables. Anuncian propuestas de gobierno, legislativas y administrativas que en muchos casos, quienes han brincado entre los cargos, no pueden comprobar, ni son realizables. Hacia donde voltees puedes ver caras sonrientes, rostros amables, brillantes, algunos conocidos, muchos más desconocidos. Todos muy bien alineados y buscando dar la mejor cara a la comunidad que habrá de elegirles el próximo 7 de junio, para que les representen. Representar, la palabra clave.

Una de las primeras reflexiones que debemos hacer es ¿qué país, municipio, delegación o estado queremos tener mañana? y recordar por un instante quiénes y cómo lo han administrado para luego valorar y reconocer las capacidades que podrían invitarnos a continuar con ese proyecto o cambiar a una nueva propuesta.

Imaginemos que la comunidad donde vivimos es nuestra empresa y ha sido construida con el trabajo y esfuerzo de las generaciones anteriores de nuestra familia. Para bien o para mal tendremos que elegir a alguien que conduzca nuestro país mediante una nueva administración, la cual fortalezca el proyecto llamado México. Es evidente que no dejarías tu empresa en las manos a quien administra mal, a quien ejerce la tiranía, a un ladrón, a quien no tiene capacidades, a quien miente al no cumplir las promesas que requiere la comunidad y mucho menos a quien quiera beneficiarse de manera personal de tu empresa.

Si esta fuera la última oportunidad para tu desgastada y saqueada empresa, sabiendo que es la única fuente de ingreso para tu familia y para las personas que viven de ella, seguramente pensarías en elegir a quien administre con las mejores capacidades y que sea capaz de construir  un gran equipo que le ayude a hacer surgir de las cenizas a la única esperanza que tenemos para garantizar la forma de vida y mantener los bienes y servicios que tu empresa pueda seguir ofreciendo. Estoy segura que no erigirías a nadie que te intentara sobornar ofreciéndote algo por lo oscurito y no permitirías que pidieran requisitos distintos que al resto de la gente. Considero que descalificarías a esas personas de tu elección por no cubrir el perfil de quien te representaría.

En tu próxima selección de personal administrativo habrás de asegurarte elegir la mejor de entre un grupo de propuestas, a la persona más capaz para desempeñar el puesto que ofreces, a cambio de un buen sueldo, un trato digno y garantías de ley. Será importante pedir referencias de las personas candidatas para corroborar lo que dice su solicitud, de tal forma que si algo sale mal, tengas la posibilidad de buscar arreglar el infortunio y luego reemplazarlo por falta de resultados. Sin inocencia debes tener claro que el encargo por ahora es de 3 años.

Podemos pensar que a quien elegiremos deberá ser una persona honesta, justa, respetuosa, educada, preparada para el cargo, con capacidad probada, que hable con franqueza y con verdad, que sea transparente y tenga una historia de vida honorable, que una de sus características primordiales sea la capacidad de comunicarse con todas las personas con las que y para las que trabaja, que sepa hacer equipo y que te asegures que sabe pedir ayuda, reconocer los errores y rectificarlos. Que valore a todas las personas con las que trabaja y a las que les sirve y cumpla la ley a cabalidad.

Sabes que tu voto es importante, cuenta y tu formas parte del grupo selecto que tomará la decisión. Es momento de analizar y estudiar las opciones, preguntar, argumentar y solventar las dudas que puedan quedarte respecto de la persona que vas a elegir. No votar por nadie es asumir que no te importa la decisión, que no tienes necesidades ni buscarás participar para tu comunidad. Anular tu voto es muestra de tu molestia y desesperanza en un mejor mañana sin ninguna propuesta concreta por mejorar; es evidenciar que perdiste el sueño de hacer de tu país un lugar de libertades y derechos en donde vivir para ti y tu familia. Dejar que otras personas decidan es asumir un papel solo como observador, sin actuar, es permitir que la violencia se apodere de nuestra esperanza y darse por vencido ante la urgente necesidad de desarrollo de nuestro México.

No podemos callar ante la corrupción y la impunidad que cada día mina la posibilidad de la  Igualdad y la Justicia y vacía el espíritu que mantiene con vida a tu país.

Lo único que nos queda como posibilidad a quienes no hemos perdido la ESPERANZA es analizar cuidadosamente las opciones, tomar las MEJORES DECISIONES y participar de manera organizada siendo corresponsables de las decisiones que se implementen, todo esto con la certeza de saber que muchas gotas forman mares y muchos votos transforman CIUDADES.

Judith M. Vázquez Arreola
Teóloga por la Universidad Iberoamericana
Lesbiana, Feminista de la Liberación.

Para leer mas textos de la escritora:  http://conciudadana.blogspot.com